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expresionismo

El expresionismo suele ser entendido como la deformación de la realidad para expresar de forma más subjetiva la naturaleza y el ser humano, dando primacía a la expresión de los sentimientos más que a la descripción objetiva de la realidad.

http://es.wikipedia.org/wiki/Expresionismo

el grito
El Grito, Eduard Munch 1893
kandinsky Potsdamerplatz, Berlino

Street in Murnau with Women, Wassily Kandinsky1908

Potsdamerplatz, Berlino,Ernst Ludwig Kirchner,1914
   
 
https://es.wikipedia.org/wiki/El_gabinete_del_doctor_Caligari https://es.wikipedia.org/wiki/Nosferatu,_el_vampiro
Egon Schiele (1890-1918)

Hermann Bahr, en 1916:

«Nosotros ya no vivimos hemos vivido. Ya no tenemos libertad, ya no sabemos decidirnos; el hombre ha sido privado del alma; la naturaleza ha sido privada del hombre... Nunca hubo época más turbada por la desesperación y por el horror de la muerte. Nunca un tan sepulcral silencio ha reinado en el mundo. Nunca el hombre fue tan pequeño. Nunca estuvo más inquieto. Nunca la alegría estuvo tan ausente y la libertad más muerta. Y he aquí gritar la desesperación: el hombre pide gritando su alma; un solo grito de angustia se eleva de nuestro tiempo. También el arte grita en las tinieblas, pide socorro e invoca al espíritu: es el expresionismo. Nunca había sucedido que una época se reflejase con tan nítida claridad, como la era del predominio burgués se reflejó en el impresionismo... El impresionismo es el despego del hombre del espíritu; el impresionista es el hombre degradado a la condición de gramófono del mundo exterior. Se ha reprochado a los impresionistas que no 'terminaban' sus cuadros. En realidad no terminan algo más: el acto de ver, ya que en la sociedad burguesa el hombre no lleva nunca a término su vida, llegando sólo a la mitad de la misma, exactamente allí donde comienza la contribución del hombre a la vida, del mismo modo que el acto de ver se detiene en el punto en que el ojo debe responder a la pregunta que le ha sido hecha. 'El oído es mudo, la boca es sorda —dice Goethe—, pero el ojo oye y habla'. El ojo del impresionista sólo oye, no habla. Recibe la pregunta pero no responde; en vez de ojos, los impresionistas tienen dos pares de orejas, pero no tienen boca. Ya que el hombre de la edad burguesa no es más que oído, escucha al mundo, pero no le lanza su aliento. No tiene boca: es incapaz de hablar del mundo, de expresar la ley del mundo. Y he aquí que el expresionista le vuelve a abrir la boca al hombre. Demasiado ha escuchado el hombre en silencio: ahora quiere que el espíritu responda.
Mario de Micheli, Las vanguardias artísticas en el siglo XX, Alianza forma, 1988.