mundo medieval
Las armas sigue
Guerreros y caballeros

 

Los vamos a encontrar en la literatura a lo largo de toda la Edad Media, desde los guerreros de los cantares de gesta hasta las novelas protagonizadas por caballeros que se convertirán en populares best-sellers con la aparición de la imprenta.

Primero, serán los grandes héroes históricos: El Cid, Carlomagno, etc., como lo fue Alejandro Magno, sus protagonistas y servirán de modelo a héroes inventados en la literatura. Pronto ocurrirá el fenómeno contrario: la literatura será modelo de la vida real: En los juegos del amor cortés y en los caballeros que imitan a los personajes de novelas e inician una vida errante en busca de aventuras, llegando a la locura en algunos casos como don Quijote siglos después.

 

¿Cómo es su mundo?

La sociedad medieval está dividida en tres estamentos, con el rey a la cabeza: los que defienden a los demás, los guerreros (defensores o bellatores); quienes se encargan de la vida espiritual, los religiosos (oradores) Son los estamentos privilegiados. Finalmente, los trabajadores que producen para todos. Cada uno tiene su lugar y misión en la sociedad.

El mundo había cambiado. La vida era difícil: por un lado, tenemos las continuas invasiones vikingas, magiares y sarracenas; en España, la Reconquista perdurará durante toda la Edad Media; por otro lado, las luchas entre los señores de los grandes feudos y la expansión territorial de los pequeños reinos van a ser las más frecuentes al avanzar la Edad Media. En una primera etapa, el paisaje se llenó de castillos donde vivir protegidos, cada señor feudal poseía su territorio a cambio de pagar tributos y ofrecer su servicio como guerrero al rey. Más adelante, las ciudades fueron creciendo rodeadas de murallas.

Las luchas eran cada vez más frecuentes entre grandes señores feudales, para afianzar y ampliar sus propiedades. Como en todas las guerras, no sólo ellos morían o resultaban heridos, también los que no podían defenderse, ni participaban; eran los denominados pauperes: clérigos, viudas y huérfanos.

Un mundo tan peligroso no es propicio para el desarrollo de actividades como el comercio y para el crecimiento de la economía. La Iglesia interviene y empieza a poner normas en el mundo de la guerra: La Pax Dei es la protección especial para santuarios, mercados, pasos y caminos; quienes cometiesen actos de violencia en estos lugares serían excomulgados. La Tregua Dei prohíbe la guerra desde la tarde del jueves a la del domingo, también castiga con la excomunión a quienes lo incumpliesen. La Iglesia continuó intentando controlar el mundo de los guerreros y consolidando unas normas para ellos. La primera misión de los defensores será la lucha contra caballero de Santiagolos enemigos de la cristiandad: La Reconquista en España a partir del siglo VIII hasta el XV y las cruzadas, que comienzan en el siglo XI. Luchas reflejadas en la poesía épica. Se va forjando un nuevo tipo de guerrero cercano a las nuevas órdenes religiosas, encargado de defender los territorios conquistados, la vida de los peregrinos y a los débiles. En el siglo XII nacen órdenes como los Templarios, Hospitalarios, Orden de Santiago, de Calatrava, de Alcántara, etc. Con los mismos votos que los clérigos: pobreza, obediencia y castidad más el voto propio de combate.

En el siglo XIII, Ramón Llull escribe el Libro del Orden de Caballería donde expone las normas de esta institución y hace una interpretación alegórica sobre su significado religioso. Alfonso X, en el mismo siglo, recoge el Las Siete partidas normas muy detalladas sobre la institución. Quienes forman parte de la caballería son los nobles, reyes y empiezan a acceder las nuevas clases sociales de las ciudades que poseían poder económico. Los reyes habían seguido el ejemplo de la Iglesia en la regulación de la guerra para evitar las, cada vez más frecuentes, guerras entre señores feudales. Por ejemplo, la cuarentena del rey prohibía atacar al enemigo durante los cuarenta días siguientes a la declaración de guerra, para evitar ataques por sorpresa; Otras excepciones eran: No se luchaba en invierno, se paraba cuando llovía. La actividad de los caballeros pasó a ser el torneo más que la guerra.

¿Quiénes son LOS CABALLEROS?

Los guerreros, caballeros o soldados, son siempre los encargados de la defensa frente a los enemigos. A lo largo de los siglos cambian los enemigos y los métodos de lucha para las batallas. En la Edad Media hubo un cambio. Se pasó de un jefe que dirigía a un grupo de hombres pertenecientes a su misma tribu o clan donde todos tenían un origen común, podemos decir que eran parientes, a ser una institución generalizada en Europa a partir de la etapa central de la Edad Media. Los guerreros ahora defienden a su pueblo, al señor que lo representa, su señor feudal y, por encima de todos, el rey. Esa será su misión dentro de la sociedad medieval. Vamos a la época de Carlomagno, final siglo VIII-IX. Tenía un poderoso imperio que había que defender, necesitaba un ejército dedicado exclusivamente a esta labor. Cualquier persona libre podía formar parte del ejército, es decir, tenía derecho a llevar armas; tanto nobles como campesinos. Había un inconveniente. El equipo necesario era cada vez más costoso y era propiedad del soldado, además los campesinos tenían que abandonar sus campos, su medio de vida, para ir a la guerra. Los que tenían mayor poder económico eran los propietarios de grandes extensiones de tierra. La guerra se fue especializando, surgieron nuevas armas y cada vez eran más necesarios los soldados a caballo. Carlomagno, allá por los principios del siglo IX, inicia una reforma que sería fundamental para crear el nuevo tipo de caballero. Decidió la relación que tendrían los hombres libres con el ejército según la extensión de sus propiedades. Quienes eran considerados pauperes o pobres se reunían en unidades de las que se reclutaba a un solo hombre, mientras los demás trabajaban sus tierras. Los dueños de propiedades más extensas tenían ciertas obligaciones como llevar la pieza más cara de la armadura: la coraza, además de yelmo, espada lanza y escudo, que llevaban los propietarios menores. Los propietarios muy poderosos, los caballeros acorazados, eran escasos y, a la vez, fundamentales para el ejército; Carlomagno se preocupó especialmente por ellos y los benefició otorgándoles nuevos feudos. El ejército empezó a ser asunto de la nobleza.

¿Qué hay que hacer para ser CABALLERO?

espaldarazo

En el siglo XII, ser caballero es ya una forma de vivir que requiere una preparación desde la infancia. Los hijos de los nobles, que pueden costearse las armas y la dedicación a la guerra, forman la caballería.

Tienen que someterse a un aprendizaje muy duro. Comienza en el castillo con su familia. Aprenden a montar a caballo, el manejo básico de las armas y la caza; un maestro les enseña los destrezas intelectuales básicas, tardarán algunos siglos en aprender a leer. Los nobles poderosos acogen en sus castillos a los hijos de sus vasallos, a jóvenes protegidos y, en ocasiones, a hijos de parientes con menos fortuna. Estos futuros caballeros, desde los diez o doce años hasta los dieciséis o veintitrés, aprenderán juntos el oficio militar y a vivir como caballeros. A cambio de este aprendizaje, realizan diferentes labores: al principio, acompañan a su protector en las cacerías: aprenden en manejo y adiestramiento de las aves de cetrería; comparten diversiones y actividades propias de la nobleza, de esta forma realizan una parte importante de su futura vida de caballeros: a desenvolverse en sociedad. Se denominará la cortesía a las virtudes sociales del caballero como la generosidad, jovialidad, amabilidad, afabilidad, elegancia, mesura, constancia y mansedumbre; Después, pasan a ocuparse de los caballos y armas de su señor, van con él a la guerra y los torneos; en este momento y hasta su investidura como caballeros, son los escuderos. Algunos no podrán ser investidos nunca porque su patrimonio no es suficiente para costear estos gastos y serán siempre escuderos.

Para ser caballero hay que pasar por el ritual de investidura. Esta ceremonia fue variando. Si eran tiempos de guerra, se podía realizar en el campo de batalla de una forma sencilla: entregando la espada y dando un golpe en la espalda –el espaldarazo-. En tiempos de paz, se fueron haciendo más espectaculares. Coincidían con una celebración religiosa, como Pascua o Pentecostés, o civil que podía ser el nacimiento de un príncipe, su boda, etc. El lugar adecuado era el patio del castillo, el pórtico de una iglesia o una plaza pública. La preparación era religiosa. Los aspirantes tenían que confesarse y comulgar, después pasaban una noche en una iglesia meditando, se denomina la vela de armas.

 

La ceremonia posterior sigue estos pasos:

Primero, la bendición de las armas. El padrino las entrega a su ahijado siguiendo un orden: Espada y espuelas, cota de mallas y yelmo, lanza y escudo. El escudero lo va vistiendo al tiempo que el aspirante va recitando el juramento que le compromete a respetar las obligaciones de la caballería, es decir, la defensa y protección de los débiles, y reza algunas oraciones. El último paso es el espaldarazo: un golpe con la mano en la espalda o la nuca, después se hará con la espada. Todo termina con una fiesta costeada por el padrino.

 

¿Qué ocurre después?

 Comienza una vida errante de castillo en castillo. Participa en batallas, cacerías y torneos. Su protagonismo en estas actividades dependerá de lo poderoso que sea el nuevo caballero. Los jóvenes caballeros menos afortunados se ven obligados a ganarse la vida tras su etapa de aprendizaje; los primogénitos heredaban el patrimonio familiar y conseguían buenos matrimonios, aunque también tuvieran que esperar unos años; otros hermanos eran enviados a la escuela para iniciar una carrera eclesiástica. Hay caballeros que tienen que vivir a costa de un protector a quien servirán; también serán los que emprendan aventuras y expediciones, como las cruzadas. Otra forma de vivir de su oficio es alquilar sus servicios en torneos y campañas. Era habitual que se agrupasen en torno a un jefe que administraba botines y acordaba contratos, al igual que los futuros caballeros en torno a su protector. Esta vida nómada, que en todos los casos puede durar varios años, también les permitía conocer a las damas, protegidas y custodiadas hasta el día de su matrimonio. Las casadas tenían mayor libertad de movimientos. El contacto con las cortes refinará las costumbres de estos jóvenes, probablemente a ellos se dirigían las novelas de caballería, cuyos personajes son modelos de caballero. Los juegos cortesanos eran un aprendizaje de estos ideales. Un caballero, además de unas cualidades como guerrero, debía tener unos principios y cualidades morales: La suma de todas ellas era lo que se denominaba La cortesía –courtoisie-. El gran modelo es el rey Arturo. 

Actividades de los caballeros

La guerra

La  forma de ataque habitual es el asedio. Se trata de resistir a los enemigos que rodean la fortaleza en castillos y ciudades; se instalan allí con tiendas, cobertizos para víveres y animales, durante semanas, meses y hasta años. Mientras, cavan fosos e intentan escalar o derribar las murallas  con  máquinas como catapultas que construyen allí mismo. Los asediados intentan rechazar al enemigo con los mismos métodos y arrojando líquidos hirviendo. Otro método de asalto a los castillos es esperar a que salgan sus ocupantes y atacar. Ambos métodos los encontramos en el Cantar de Mío Cid.asedio

asedio
Asalto a una fortaleza. Cruzadas.
asalto
Soldados cavando túneles para entrar por debajo.

Batallas entre vecinos

Las grandes batallas entre caballeros cristianos eran poco frecuentes, aunque las disputas y desafíos eran frecuentes por cualquier motivo, también escaramuzas con robo de cosechas y ganado; Antes se intenta negociar y llegar a algún acuerdo, si no se consigue se planea la batalla que debe seguir unas normas: Primero, deben elegir el espacio; antes de comenzar, tienen lugar una serie de ceremonias religiosas como la penitencia y eucaristía. La colocación de los ejércitos se desarrolla en tres filas: delante, a pie, los piqueros armados con mazas y garfios, detrás los arqueros y ballesteros, también a pie; no se mueven de su sitio. La función de estas dos primeras filas no es atacar al enemigo, sino defender a la caballería, que ocupa la tercera fila. Los caballeros que llevan todas las armas están en el centro y a los lados los que llevan armas más ligeras. A ellos corresponde el ataque saliendo por las alas de su ejército en sucesivos ataques. Cuando aumenta la confusión, los estandartes y escudos sirven como punto de reunión; si no es posible distinguirlos ya, los combatientes lanzan gritos de guerra religiosos o con los nombres de sus feudos para reconocerse. La finalidad no es matar al enemigo, sino capturar a los caballeros para pedir un rescate por ellos. Los soldados de a pie que morían, por los golpes de espada o pisoteados por los caballos, eran despojados de sus posesiones.

La muerte del rey Arturo del siglo XIII, nos narra una gran batalla, la de Salisbury, donde muere el héroe.

Los torneos

Son un tipo de batalla. Para los caballeros, los torneos son la forma habitual de lucha, entrenamiento, diversión y medio para alcanzar fama y fortuna. A los torneos asisten los jóvenes caballeros que no tienen feudo porque esperan su herencia o no son primogénitos y no van a heredar. Pueden estar durante años de castillo en castillo buscando aventuras, un buen matrimonio o un buen señor para formar parte de su séquito.  Son parte de las fiestas cortesanas, una ocasión también de lucir cada vez más lujosas armaduras y ropas.

Los torneos fueron cambiando, siempre bajo las críticas de la Iglesia por su violencia; es frecuente que acaben con muertos y numerosos heridos. Los primeros torneos, mêlée, enfrentaban a equipos de hombres, puden ser varios centenares como en la guerra, pronto terminan en una gran confusión. Todo estaba permitido. Necesitan los elementos de reconocimiento que adornan las armas y caballos. Para algunos combatientes es una forma de vida, alquilan sus servicios a los aficionados y se especializan en diferentes formas de combate. Las armas eran las mismas que en la guerra hasta mediados del siglo XIII cuando van fabricándose armas especiales para los torneos, hechas de madera o con las puntas romas. El enfrentamiento pasó a ser entre dos caballeros que combatían con lanza, bohordo, las justas, o los juegos de caña donde se enfrentan sin corazas.  Se celebraban cada quince días, entre febrero y noviembre, sólo se interrumpían en la Cuaresma.

El señor que se encarga de organizarlo anuncia el lugar, siempre en el campo abierto, preparar el alojamiento para los combatientes, acompañantes, víveres y todos los festejos que tendrán lugar, en los que participan todos los estamentos sociales. El torneo durará varios días y combaten desde el amaneces hasta el anochecer. Hay unos heraldos encargados de transmitir a los espectadores lo que acontece en el combate. Cuando terminan, se atiende a los heridos y se pactan los rescates de los prisioneros; para terminar, comienza la fiesta con banquetes, música, baile y los juegos amorosos. El último día la dama más noble hace entrega de la recompensa al mejor caballero, los juglares se encargarían de contar las hazañas de los más valientes.

Otras ocupaciones de los caballeros

La caza

azorEs una actividad que forma parte de la vida del caballero desde su aprendizaje en el castillo familiar o como escudero en su etapa de formación. Además es parte de su alimentación. La caza en los feudos está reservada a sus propietarios. No cazaban sólo animales para comer como venados o caza menor, sino animales que hacían peligrosos los frondosos bosques del feudo: osos, lobos o zorros. Una afición propia de los nobles, junto a la montería, es la cetrería: la caza con aves rapaces como halcones en la que también las damas participan. Los jóvenes aspirantes a caballero aprendían desde la captura de las aves, sus cuidados, entrenamiento hasta las técnicas de caza. Hay cuidados libros de caza donde se explica con detalle todo el proceso. El simbolismo de la caza, al igual que el de la guerra,  será aplicado al lenguaje amoroso.

libro de caza

libro de caza

 

El ajedrez

ajedrezEl ajedrez es el juego propio de la nobleza, lo aprenden desde pequeños niños y niñas. Los tableros son piezas lujosas de grandes dimensiones que el propietario exhibe con orgullo junto a los libros, igual de lujosos, dedicados al tema. Las piezas más sencillas eran de madera, había de marfil, ébano o jade. No se jugaba exactamente como ahora. Otros juegos eran el tres en raya o el juego de tablas. Las clases más populares jugaban a los dados.

dados
 

La literatura y la música

En las cortes y en los castillos es habitual la presencia de juglares. Los nobles son aficionados a escuchar relatos de héroes  y sus hazañas. Incluso, durante las comidas,  les leen los libros que muchos van reuniendo en sus bibliotecas. Imitarán algunos de estos libros, sobre todo los que protagoniza Arturo de Bretaña, como modelos cortesanos.

Un apartado del aprendizaje de los jóvenes caballeros eran las costumbres de la  vida social, formaban parte de ésta la poesía y la música, que iban unidas. Hubo reyes y nobles que fueron trovadores y compusieron sus propias poesías. Sabían, por tanto, música y tocar algunos instrumentos y la lectura formaba parte de su aprendizaje básico.

¿Eran cultos?

La preocupación por la instrucción de los jóvenes caballeros fue en aumento. En la segunda mitad del siglo XIII aparecen libros de exempla, gnómicos se llaman, en los que un sabio aconseja a su discípulo, continúan este tipo de obras dirigidas a los jóvenes nobles: Los espejos de príncipes. También Alfonso X lo refleja así en Las Siete partidas. Los recogen obras de autores como don Juan Manuel. En ellas se ve la preocupación por la educación de los jóvenes príncipes y caballeros. Era importante para los monarcas tener conocimientos jurídicos. Los nobles imitaron a los reyes y comenzaron a combinar los estudios con el aprendizaje de caballero. Tras una primera etapa de aprendizaje básico en su casa, continuaban en el castillo de su protector bajo la tutela de un ayo o un clérigo del lugar. Quizás aprendían una parte de los conocimientos, el trívium, luego se incorporaban a la vida itinerante de la corte donde tenían otros preceptores. Parte de la nobleza se fue incorporando a cargos públicos como forma de vida. Tener estudios se fue convirtiendo en una forma de ascenso social para ellos. A finales del siglo XV los reyes y aristócratas requieren la presencia de humanistas en sus cortes para la educación de sus hijos.